El Premio Ñ de novela fue para el escritor cubano Marcial Gala

Obtuvo este reconocimiento por su obra Intensos compromisos con la nada.

Estoy sentado mirando el mar.

Es muy temprano en la casa por lo que todos duermen, así que me he levantado, he abierto la puerta y he salido al balcón. Me he traído una silla de la sala para estar cómodo. Tengo 10 años y es domingo por lo que no voy a la escuela, puedo pasarme la mañana mirando el mar y la mañana me parece un tiempo infinito, pero luego escucho la voz de mi madre detrás de mí.

—¿Pero Rauli donde te has metido?

Y siento que no quiero ser ese Raúl, quiero ser Casandra, no Raúl. No quiero que en la escuela me llamen “Sin huesos”, no quiero que mi madre me llame Rauli, quiero estar mucho tiempo mirando el mar hasta que el mar se gaste en mis ojos y no sea más que una línea blanca que hace llorar. Estoy en Cienfuegos, todavía no soy un guerrero de mentiritas aquí en Angola donde nunca llueve, todavía el capitán no me ha llamado a su tienda de campaña para decirme: Quítate la ropa que tenemos que jugar a algo que va a gustarte.

Así inicia el escritor cubano Marcial Gala su novela Intensos compromisos con la nada, reciente ganadora del Premio Ñ de novela, que se alzó con $150000 y la publicación  de la obra por el sello Clarín-Alfaguara.

El autor nacido en La Habana en 1965, quien además es poeta y arquitecto, vive entre Cienfuegos (Cuba) y Vicente López, en el conurbano bonaerense, donde dicta talleres literarios y clínicas de escritura.

Marcial Gala

Marcial Gala

Con este reconocimiento puede decirse de Gala que es profeta tanto aquí como en su tierra, donde ganó el premio Alejo Carpentier así como el Premio Nacional de la Crítica. En Argentina, Corregidor ha publicado dos de sus novelas: Sentada en su verde limón 2004), sobre el período especial en la isla y La catedral de los negros (2012), obra coral y fragmentaria que pone en entredicho la utopía del hombre nuevo en Cuba.

Durante la ceremonia de premiación el jurado, integrado por la mexicana Guadalupe Nettel, junto a la española Almudena Grandes y al argentino Jorge Fernández Díaz, subrayó que la novela es deudora de José Lezama Lima  y Guillermo Cabrera Infante, así como de Manuel Puig y César Aira.

Además, Guadalupe Nettel, señaló que se trata de “una novela tragicómica, como la Cuba que describe, de la que nadie saldrá indemne. Si bien dialoga con la política, también la trasciende”.

En diálogo con el diario Clarín, Gala describió al protagonista de su historia, Raúl, un joven homosexual que ha muerto en la guerra de Angola — quien es también el narrador — como a un tipo de héroe distinto, un héroe que duda. La novela se moverá por distintos tiempos y espacios, narrando primero la infancia de Rauli, que quiere ser Casandra, en Cienfuegos, Cuba, en un entorno homófóbico. Para luego mostrar su entrada en el ejército y su paso por África como soldado, donde sufrirá reiterados abusos y humillaciones por parte de su Capitán.

Temas como la rigidez ideológica y la intolerancia, el racismo y la homofobia en la Cuba de los 70’, así como también el fin de las ilusiones y las utopías, forman parte del universo del autor. Sus propias palabras, durante una entrevista que concediera a Télam, a propósito de La catedral de los negros, así lo señalaban:

“El racismo y la homofobia son cosas de las que casi no se habla. Al inicio de la Revolución y en la construcción de este hombre nuevo el hecho de ser homosexual era una especie de reblandecimiento, de defecto, que no era necesario para la construcción de la nueva sociedad. Se llegó a prohibirlos y reprimirlos con penas de cárcel. Las cosas cambiaron, pero aún queda mucho de esa impronta.”

Por Lola Sotelo

Author: Flavia Diaz

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